viernes, 23 de febrero de 2018

La música en el Cine: Robert Wise

Programa nº 27 de "La música en el Cine".
23 de febrero de 2018.  Radiopolis (88.0 FM)

"La música en el Cine" es un programa de Linterna Mágica en Radiopolis.

miércoles, 21 de febrero de 2018

Jornada de Patrimonio y Cine en El Pedroso



Linterna Mágica ha organizado una excursión cultural para sus asociados, a este bonito pueblo de la Sierra Norte de Sevilla.

A las ocho de la mañana y con una densa niebla, partimos desde la Barqueta rumbo a la Sierra Norte, poco antes de llegar la niebla se disipó y pudimos disfrutar de un sol espléndido, que nos acompañó durante todo el día. Después de un buen desayuno, y tras  recoger a nuestros guías, el grupo se dividió en dos, la mayor parte fueron a visitar el pueblo y sus lugares de mayor interés patrimonial, entre los que se encuentran, la Iglesia de la Consolación, de estilo gótico mudéjar, en la que destaca  la capilla de San José donde está la pila bautismal, y el magnífico retablo del escultor Martínez Montañez.



La Ermita de la Virgen del Espino de estilo mudéjar, cuyo estilo característico lo podemos ver en otras ermitas que se encuentran por el entorno de la Sierra, la Cruz del Humilladero del siglo XVI, una almazara de aceite, que aunque no estaba a pleno rendimiento, por no ser la temporada, si se pudo ver su funcionamiento. Por último visitamos el Centro Cultural “Escuelas Nuevas”, ubicado en un bonito edificio construido por el arquitecto Aurelio Gómez Millán en los años treinta y que hasta hace poco había sido el colegio e instituto del pueblo. El Ayuntamiento fue el encargado de su restauración, con la colaboración del Grupo Planeta, ya que su fundador José Manuel Lara nació en El Pedroso y siempre se sintió muy vinculado a él.



En su planta baja se encuentra la biblioteca y en una de sus aulas que han conservado como una antigua clase, denominada "Sala Ingeniero Elorza" que nos muestra la historia de la localidad, en especial de su principal industria: la Compañía de Minas de El Pedroso que se dedicaba a la extracción de hierro desde 1817 hasta los años veinte del pasado siglo, en el que se cerró.




En la planta de arriba nos encontramos con varios espacios donde se muestra la evolución de la escritura a través de las diferentes culturas, muy interesante y amena, particularmente me encanto la exposición así como la restauración del edificio, al que prometo visitar mas detenidamente.

Mientras tanto, el otro grupo hicimos una ruta de senderismo para visitar una antiguas minas ubicadas en un cerro de la finca particular el “Cortijo La Lima”, nos dijeron que serían unos ocho kilómetros y que el grado de dificultad era bajo, empezamos a buen ritmo es decir rapidito teniendo en cuenta que era cuesta arriba algunos de nosotros llegamos sin aliento a la primera parada; después de un ligero descanso y animados por nuestro guía que nos decía que la próxima cuesta era la peor pero que una vez pasada, las demás eran pan comido... 



Bueno, si antes estábamos sin aliento ahora estábamos extenuados, pero tenía razón, una vez pasado, lo siguiente era mas leve. Seguimos subiendo hasta llegar a las primeras galerías, adentrándonos en ellas vimos las vetas de metal en las paredes, la formación incipiente de algunas estalactitas, siguiendo nuestra ruta seguimos visitando más galerías de la mina al mismo tiempo que disfrutamos de unas vistas espectaculares del magnifico olor de la sierra y de una temperatura espléndida, así que tras tres horas y media de subidas y bajadas y haber recorrido nueve kilómetros y medio llegamos al final de nuestro paseo contentos a pesar de la dificultad.



Ya juntos todos, disfrutamos de un buen almuerzo con platos típicos de la Sierra, desde migas hasta carne ibérica, para después reunirnos de nuevo en el Centro de la Cultura donde vimos la película dirigida y protagonizada por Fernando Fernán Gómez “Bruja más que bruja”, una disparatada comedia estrenada en el año 1977 , que nos divirtió bastante.




Un completo día en el que disfrutamos de la cultura, el deporte y la gastronomía acompañados de una estupenda temperatura y de buena compañía.



Meli de la Fuente







viernes, 16 de febrero de 2018

Los estrenos en Sevilla de 16-02-2018



5 películas se estrenan el 16 de febrero de 2018 en la cartelera cinematográfica de Sevilla. Tres son producciones estadounidenses, una británica y una producción china de animación. Nueva semana sin ningún estreno de cine español. Precisamente se queda sin editar en la cartelera de nuestra ciudad dos producciones españolas: el drama “Cuando dejes de quererme” (Igor Legarreta, 2018) y el documental “En tránsito” (Oskar Tejedor, 2016). Vamos con nuestro repaso semanal a los estrenos en Sevilla.      


La forma del agua. (USA, 2017). Dir. Guilelrmo del Toro.   
Película de género fantástico ambientada en los años 60, interpretada por Sally Hawkins, Doug Jones, Michael Shannon, Octavia Spencer y Richard Jenkins.
León de Oro en el Festival de Venecia 2017.
2 Globos de Oro: Mejor Director y Mejor Banda Sonora Original.
13 Nominaciones a los Oscars, incluida Mejor Película y Director.
El score está compuesto por Alexandre Desplat.
De esta película se sale absolutamente empapado, por su forma de gran alberca y por su contenido acuático. Pero, ¿cómo se entra?, desde luego no por las escalerillas de algún borde, sino en plancha, o en «bomba», por su arranque de fábula (voz en off), por su reconocible música de Alexander Desplat, por su estética de un futurismo de anteayer, por ese universo retro y fantástico propio de Guillermo del Toro tan propicio a que otros, como Jeunet, reclamen como «propio», y por esos personajes entre la ingenuidad de «Amélie», la delicadeza de Cocteau y la humedad de alcantarilla. La apasionada historia de amor entre una chica solitaria y muda con un ser anfibio de laboratorio está tejida con los mejores hilos del cuento romántico y fantástico, y con unos nudos de astucia que los atan tanto al cine de serie B de hace más de medio siglo (la atmósfera, el doctor enajenado, el villano extremo y caricaturizado…) como al trasfondo social y «correcto» de nuestro presente (de clase, de sexo alternativo, de respeto «al otro», de multicultura, multiespecie y politeísmo, de comprensión y perversión…).
En la superficie de la película está la compasión y la relación de amor (y sexo encubierto) entre dos seres atascados en su prisión de monotonía y experimento, pero por debajo, en lo sumergido, en lo abisal, el cuento se adorna con dos personajes positivos excepcionales, su viejo vecino que interpreta Richard Jenkins y su compañera de limpieza, Octavia Spencer, que aporta –sin venir al cuento– los mejores diálogos de la función y una lucidez, gracia y malicia sobre la guerra de sexos que cruza precisamente las líneas rojas que son el fondo ideológico de la historia de Del Toro: compasión, sentimiento, sexo y milagro con «lo otro».
Y se sale absolutamente empapado de «La forma del agua» porque como cuento es adorable, confuso, ni infantil ni adulto. Pero, como realidad es rara y difícil de digerir. Recomendada.



The party. (Reino Unido, 2017). Dir. Sally Potter.
Comedia presentada en la sección oficial del Festival de Berlín 2017.
Interpretada por Patricia Clarkson, Bruno Ganz, Cherry Jones, Emily Mortimer, Cillian Murphy, Kristin Scott Thomas y Timothy Spall.
No son muchas las películas actuales que abordan los más altos temas de la sociedad contemporánea no desde la cotidianidad del ciudadano medio, sino desde las más altas esferas, desde los verdaderos centros de poder. Y además, con un desarrollo y una ambientación no en ambientes de trabajo y de toma de decisiones, sino en la esfera más estrictamente doméstica: una simple cena con amigos en casa de uno de ellos. Solo por esto, “The Party”, cuento moral de Sally Potter, diatriba contra todo y contra todos disfrazada de agilísima comedia negra, ya merece un respeto.
Con una situación convertida en clásica, una celebración que da pie a una catarsis moral en todos y cada uno de los recovecos de sus ambiguos personajes, Potter habla de tantas cosas que (casi) apabulla: de la necesidad de un buen sistema nacional de salud, de la peligrosa dicotomía entre sanidad pública y curanderismo; de la regeneración del cuerpo, de la fe religiosa, de ateísmo, de la conversión a la certidumbre a la hora de la muerte; del ultracapitalismo, de la mentira de los juegos financieros con el dinero que no está en parte alguna; de los ideales, de su triunfo y de su fracaso en determinados ámbitos, los más relacionados con el corazón y las tripas y no tanto con la cabeza, los del amor y el deseo; de la decencia, del puro racionalismo; de la infidelidad, de la contradicción entre ideas y actos; de la fecundación in vitro, de las nuevas estructuras familiares; de machismo, de feminismo, de la rotunda posibilidad de que no todos los hombres sean unos violadores. De vida, de nuestra vida. Y todo ello en casa de la recién nombrada ministra de Sanidad de Reino Unido, con un personaje en plena agonía física y existencial, filmada en blanco y negro, y en apenas 70 minutos de metraje.
No es poco. Cierto que llega un momento, justo cuando se introduce también la huella del nazismo y el modo de ser alemán, en el que la película parece que puede morir de ambición temática. Pero es solo un resbalón. Porque el tono, desvergonzado y de altura dramática al mismo tiempo, siempre es el más atractivo, y porque a pesar de la complejidad de las conversaciones, enmarcadas en personajes que ejercen de arquetipo para sus muy variados ideales, la película se toma a sí misma muy en serio, pero desde la efervescencia, la rotundidad y la concreción.
Y además tiene el buen gusto de utilizar una colección de brillantes canciones, siempre adecuadas al espíritu de cada momento y al estado interior de sus personajes. Potter no susurra, escupe. Y su sustancia acaba haciendo diana. Recomendada.



Black Panther. (USA, 2018). Dir. Ryan Coogler.
Nueva película fantástica del Universo Marvel interpretada por Chadwick Boseman, Lupita Nyong'o, Michael B. Jordan, Andy Serkis, Angela Bassett y Forest Whitaker.
El score está compuesto por Ludwig Göransson.
'Black Panther', nos llevan tiempo diciendo quienes se encargan de promocionarla, no es una película más de superhéroes. Se trata de la primera entrega del Universo Cinematográfico de Marvel cuyo protagonista es negro. Además su director, Ryan Coogler, es el primer cineasta afroamericano que trabaja para esos estudios. Y, a excepción de algún personaje secundario, esta película se muestra más bien desconectada de lo que les sucede los Vengadores.
Mientras transita entre el cine de acción y la intriga de espías y toma inspiración de fuentes como Shakespeare y James Bond y el Afrofuturismo y 'El Rey León', asimismo, Coogler pone en evidencia un admirable deseo de hablar con propiedad de asuntos que el género suele pasar por alto, como el racismo y las obligaciones morales de los países poderosos. Lástima que mientras lo hace complique el relato más de lo necesario y lo llene de personajes superfluos y escenas de acción que simplemente no cumplen con los estándares de calidad del cine de Marvel, en buena medida porque la tosquedad de los efectos visuales deja claro que muchas de ellas no están protagonizadas por actores de carne y hueso sino por creaciones digitales.
Por lo que respecta al personaje titular (Chadwick Boseman), por momentos da la sensación de ser un convidado de piedra en su propia historia, así que es de agradecer que Coogler obtenga buena parte del peso dramático de la película y su carisma tanto de un trío de guerreras indomables que secundan al héroe como de Erik Killmonger (Michel B. Jordan), un antagonista complejo dotado de conciencia social y razones legítimas para estar furioso, sin duda el mejor villano jamás visto en una película de Marvel. No Recomendada.



Deber cumplido. (USA, 2017). Dir. Jason Hall.
Basada en hechos reales sobre la guerra de Irak. Interpretada por Miles Teller, Haley Bennett, Amy Schumer, Joe Cole y Keisha Castle-Hughes.
El score está compuesto por Thomas Newman.
Ocho meses de seguimiento sobre el terreno a los miembros de un batallón de infantería destinado a la guerra de Irak proporcionaron al periodista del Washington Post David Finkel el material de primera mano con el que compuso su celebrado libro “Los buenos soldados” (Crítica). Cuatro años más tarde, el reingreso en la vida civil de los supervivientes del batallón le permitió escribir una secuela, “Gracias por sus servicios” (también editado por Crítica), donde el campo de batalla era sustituido por una asfixiante combinación de síndromes post-traumáticos y atascos burocráticos. Debut en la dirección de ese Jason Hall que pasó de ser actor poco llamativo a guionista a tener en cuenta –suyos son los estimables libretos de “American Playboy” (2009) y “El francotirador” (2014)-, “Deber cumplido” es la traducción un tanto imprudente de ese texto de no ficción a las claves de un “Los mejores años de nuestra vida” (1946) para el veterano de guerras menos épicas, al que aguardan retiros aún más desalentadores que los de entonces.
Hall tenía la posibilidad de hacer una película incómoda, pero ha preferido optar por el tranquilizador camino de los arcos dramáticos de redención, las catarsis emocionales y las líneas narrativas atadas y bien atadas. Su película acaba siendo un canto a la resistencia moral antes que el cuestionamiento a un sistema que instrumentaliza, olvida y abandona a sus efectivos. Todo parece demasiado construido por un aplicado lector de manual de guión. Sólo sorprende una sobria Amy Schumer en un inesperado papel dramático. No Recomendada.



Boonie Bears: El gran secreto. (China, 2016). Dir. Ding Liang.
Película de animación.
Hubo un tiempo en el que, exceptuando los diferentes periodos vacacionales, apenas se estrenaban en la cartelera española productos destinados al público infantil. Era una época en la que, además, casi cada obra que llegaba a los cines era un triunfo; muchas de ellas con una base artística, otras, como mínimo, refrescantes y de técnica admirable.
Sin embargo, conscientes de que el destinatario puede ser fiel consumidor semanal, las distribuidoras no paran de recolectar películas procedentes de medio mundo, sobre todo en el formato animado, lo que hace que casi cada semana haya como mínimo una nueva propuesta. Una sobredosis que, aparte de desterrar la idea de la edad de oro de la animación en todo el mundo, provoca que sea más necesario que nunca separar el grano de la paja.
“Bonnie Bears: el gran secreto”, tercera entrega de una saga cinematográfica nacida a partir de una serie de televisión de gran éxito en China, con capítulos de apenas 10 minutos, está en la línea de algunas de las últimas propuestas de nuestras salas para los más pequeños: espíritu ñoño y conciliador, nulo control de las secuencias de acción, técnica en la puesta en escena (o su simulacro) cerca de lo pedestre, y dibujo digital en animales y humanos, además de en sus fondos, de enervante ausencia de estilo y de carisma.
El fenómeno de sobrexplotación animada en la cartelera parece ser global. Y estos días, por ejemplo, ha llegado a los cines de Reino Unido la española, y triunfadora aquí, Tadeo Jones: el secreto del Rey Midas, recibida con muy malas críticas en The Guardian, The Independent y The Times, y tildada en el primero de ellos por el reputado Peter Bradshaw con esta sentencia: “La narración, la caracterización y la técnica son mediocres”. 
Nunca se puede poner la mano en el fuego, pero podría apostarse a que al magnífico Bradshaw no le han tocado en suerte “Bonnie Bears: el gran secreto”, y las recientemente estrenadas en España “Salvando al reino de Oz”, de Rusia; “The jungle bunch: La panda de la selva”, de Francia, y, en menor medida, “Sola en casa”, de Canadá. En ese caso quizá habría subido el listón un tanto con su juicio sobre Tadeo. Recomendada.


lunes, 12 de febrero de 2018

ELENA, los vínculos de sangre



Ficha técnica:

Año: 2011
País: Rusia
Dirección: Andrey Zvyagintsev
Guion: Oleg Negin y Andrey Zvyagintsev
Música: Philip Glass
Fotografía: Mikhail Krichman
Reparto: Nadezhda Markina, Elena Lyadova, Aleksey Rozin, Andrey Smirnov, Evgeniya Konushkina, Igor Ogurtsov


Esta es la tercera película del premiado director ruso Andrey Zvyagintsev, que se dio a conocer en el año 2003, con su ópera prima El regreso, con la que consiguió el León de Oro en Venecia 2003, en el año 2007 su segunda película The Banishment (El destierro), consiguió el premio de interpretación en el Festival de Cannes 2007, Elena es su tercera obra con la que obtuvo el premio del jurado (sección “Un certain regard”) en Cannes el año 2011,  y mejor actriz en el festival europeo de Sevilla. Sus obras posteriores, Leviatan en el año 2014 obtuvo el globo de oro a la mejor película de habla no inglesa y fue nominada a los premios Oscar, Bafta y premios del cine europeo en la misma categoría, y Sin Amor en 2017 ha conseguido el premio del jurado de Cannes y está nominada al Oscar por mejor película de habla no inglesa. Es pues un director con una breve, pero intensa y galardonada filmografía.

Elena es una historia oscura que comienza y acaba de manera visualmente circular, a través de una imagen casi idéntica, una escena cotidiana, una visión de una ventana de una casa desde el exterior a través de un árbol y entre esas dos secuencias nada ha cambiado, pero en realidad todo ha cambiado. Esta estructura circular es algo habitual en el director, ya que lo hemos visto tambien en otras películas suyas como Leviatan y la más actual Sin amor. 

La historia parte de un guion escrito por el propio director junto a Oleg Negin, colaborador habitual en los guiones de 4 de sus 5 obras, quien empezó a elaborar la trama a raíz de un caso auténtico en el que existían sospechas sobre la verdadera causa de la muerte de un familiar. En esta historia nos desmenuza la situación emocional e intima de una familia corriente, simple, vulgar, en la Rusia de hoy en día.


Elena vive con su marido Vladimir en el moderno piso de éste, en un buen barrio, son una pareja madura, casados en segundas nupcias, en una unión muy desigual, no duermen en la misma habitación, ella ocupa el segundo plano actuando como una especie de doméstica sin sueldo, con beneficios de sexo esporádico y de desahogo económico. Nos la presenta como totalmente dedicada a cuidar y preparar la casa para él, que es rico y ocioso, con un pasado soviético (hay uniformes y condecoraciones militares), presentándonoslo como la encarnación del déspota en el ámbito familiar. Ambos tienen hijos procedentes de matrimonios previos, Elena un hijo –Sergey- que vive con su mujer y 2 nietos (un hijo adolescente y un bebe) en un sórdido piso al lado de una central nuclear en la periferia de la ciudad, es un hijo sin trabajo, sin futuro, y sin interés por conseguirlos, abandonado al alcohol y dependiente de la pensión de su madre, que les visita regularmente, para mantener a la familia. La hija de él Katja, una joven esnob y rebelde, con una vida hedonista, también dependiente del dinero que su padre le proporciona para su vida, pero detestándole y sin apenas relacionarse con él. Cuando surge un problema económico con el nieto de ella, el marido subraya los límites de la relación que él ha fijado y se niega a ayudarles. 


La brecha de nivel social entre las dos familias es el grano de arena que cambiará la relación dentro de la pareja, como una nueva versión de la lucha de clases llevada al nivel doméstico. Esta brecha nos la muestra mediante secuencias en las que Elena se adentra en los suburbios moscovitas, primero en tranvía, luego en tren, luego a pie por los descampados, contrapuestas a la secuencia de Vladímir yendo al gimnasio en su Audi, y con los planos lentos y vacíos de personajes del lujoso y frío piso de Vladimir, opuestos a la estrechez del departamento del hijo, que expone en forma de sucesión de planos fijos. Son dos mundos diferentes, dos caras de una sociedad dividida, irreconciliable, con perspectiva no de encuentro, sino de choque.


Aunque tiene algunas secuencias bajo mi punto de vista prescindibles, que no aportan nada a la historia, en general esta expresado con un lenguaje cinematográfico meticuloso, con abundantes planos generales y con un montaje que determina un ritmo pausado, quizá en algunos momentos demasiado parsimonioso, enfatizando mediante extensos y abundantes planos secuencia la diferencia abismal de ambientes tanto domésticos como exteriores, de una forma muy estética, midiendo cuidadosamente los encuadres, los movimientos de cámara (son incontables los travellings) y las luces. Todo esto con una fotografía impecable, quizás demasiado perfecta y fría, a cargo de Mikhail Krichman, tambien colaborador habitual en todas sus películas, y de una banda sonora de Philip Glass, con una música repetitiva instrumental de cuerda que contribuye desde el principio a generar la sensación de que fatalmente algo va a ocurrir, el suspense está presente casi en todas las secuencias, consiguiendo una sensación de clásico cine negro.


Aunque lo esencial de la película es el retrato de las relaciones humanas y familiares y de cómo el dinero lo cambia todo, también nos plantea algunas cuestiones sobre la educación, el entorno, la crisis económica, la moralidad y la culpa, siendo muy interesante la forma en la que realiza una crítica al modelo televisivo actual, colocando la televisión siempre en un segundo plano, pero mostrándolo de una forma muy manifiesta.


El propio director ha contado que le interesaba plasmar cómo el dinero transforma al ser humano, así como el deseo de supervivencia a toda costa y en una frase de Andrey Zvyagintsev en una entrevista se puede resumir perfectamente el espíritu de la película “Elena me ha permitido explorar una idea, que ocupa un lugar importante en la época actual: la supervivencia y la búsqueda de la salvación sin que importe el precio. En lo mas profundo de su ser cada individuo se encuentra totalmente solo. Dicha soledad es el principio, el fin y el hilo conductor en cada vida humana. En el mundo actual las ideas humanistas pierden valor con cada momento que pasa, obligando a las personas a replegarse sobre si mismas y volverse hacia sus instintos ancestrales