jueves, 28 de abril de 2011

Código Fuente (Duncan Jones, 2011)



Título original: Source Code. Dirección: Duncan Jones. País: Francia, USA. Año: 2011. Duración: 93 min. Género: Thriller, Ciencia-Ficción.

Guión: Ben Ripley. Fotografía: Don Burgess. Música: Chris Bacon. Montaje: Paul Hirsch. Diseño de producción: Barry Chusid. Vestuario: Renée April. Producción: Mark Gordon, Philippe Rousselet, Jordan Wynn.

Fecha del estreno: 15 Abril 2011 (España).

 

Reparto: Jake Gyllenhaal (Colter), Michelle Monaghan (Christina), Vera Farmiga (Colleen Goodwin), Jeffrey Wrignt (Dr. Rutledge), Brent Skagford (George Troxel), Cas Anvar (Hazmi), Michael Arden (Derek), Craig Thomas (hombre del reloj rojo).

 

Sinopsis:

En “Código fuente”, un héroe de guerra es enviado a través del tiempo, durante 8 minutos, para intentar evitar que estalle una bomba alojada en un tren con dirección a Chicago. Colter regresa una y otra vez al tren, y dispone de otros ocho minutos para identificar al terrorista, va reuniendo poco a poco nuevas pistas, pero no acierta a dar con su presa. Cuanto más datos descubre, más se convence de que puede evitar que se llegue a producir la mortal explosión… a menos que se le agote antes el tiempo.

 

Comentarios:

Cuando promocionaba su ópera prima, la excelente Moon (2006), el británico Duncan Jones declaró que le gustaría que alguien viese su trabajo casi como un objeto encontrado: una película de ciencia-ficción de los setenta que había permanecido oculta hasta entonces, pero que condensaba la sensibilidad de una época en la que el género, tras el punto de inflexión que había supuesto 2001, una odisea del espacio (1968), de Stanley Kubrick, parecía celebrar la conquista de su madurez expresiva. Código Fuente, su segundo largometraje, parece responder a inquietudes y modos más contemporáneos, pero, en buena medida, responde a una misma ética creativa y, por consiguiente, no deja de ajustarse a la condición de feliz anacronismo: aquí estamos, de nuevo, ante una pequeña película de ciencia-ficción, que, si bien en ningún momento subestima la inteligencia del espectador, se siente liberada del peso de tener que decir la última palabra sobre el género o impulsar su siguiente salto evolutivo. En otras palabras, Código Fuente, al igual que Moon, no pertenece a la familia de The Matrix (1999-2003), A. I. (2001), Minority report (2002) y Origen (2010), sino a la de La amenaza de Andrómeda (1970), Naves misteriosas (1971), Sucesos en la cuarta fase (1973) o El hombre terminal (1974).

Pieza de metraje conciso, sostenido sobre una eficaz y económica carpintería de guión, Código Fuente somete al espectador a un constante bombardeo de ideas en un juego narrativo que desvela progresivamente sus claves, logrando que los sucesivos giros y golpes de efecto sirvan a la coherencia del conjunto. Los ocho minutos que preceden al atentado terrorista en un tren se convierten en el reiterado escenario temporal de este thriller fantástico en el que se reconocen los ecos dispares de Atrapado en el tiempo (1996), el episodio Monday de la sexta temporada de Expediente X, el punto de partida de la televisiva Quantum leap y el fundacional Where is everybody?, de la legendaria The twilight zone. Que influencias tan distintas confluyan en una ficción con la fuerza y la convincente apariencia de originalidad de Código Fuente acredita el sólido talento de Jones, un cineasta que prefiere la eficacia del corredor de fondo antes que el exhibicionismo del visionario fatuo. (Jordi Costa)

Recomendada (con reservas).



miércoles, 27 de abril de 2011

Los mayores en el Cine. Mesa Redonda

 


El 27 de abril a las 19:30 horas, en el Salón de Actos de Emasesa, tuvo lugar la Mesa Redonda sobre “Los mayores en el Cine”, organizada por nuestra Asociación Linterna Mágica. El objetivo de esta actividad es mostrar cómo en el cine se reflejan diferentes preocupaciones que tienen nuestros mayores: los abusos de sus hijos, la soledad, la dependencia, la sexualidad en esta etapa de la vida, etc.

 

Para hablarnos de todo ello, tuvimos el honor de contar con tres invitadas que estaban relacionadas con el tema: Elvira Tovar, Amelia Lerma y Mercedes Gallego. Todas ellas fueron moderadas por nuestro compañero Javier Bernet.

 

Elvira Tovar, guionista y directora del cortometraje Como la vida misma. Resulta interesante que Elvira haya elegido para realizar su primer corto un tema tan real y actual. La protagonista del cortometraje sufre un abuso en toda regla por parte de sus hijos, quienes controlan y disponen de su dinero y fuerzan a que su madre sea ingresada en una residencia. Pero, no nos dejemos sorprender, esto ocurre frecuentemente hoy en día, tal como Elvira Tovar nos dice en su corto, esto pasa como la vida misma.

 

Amelia Lerma Soriano, profesora de Enfermería Geriátrica de la Facultad de Enfermería de la Universidad de Sevilla, utiliza como herramienta de trabajo el cine formativo, un recurso didáctico que forma parte de una metodología innovadora. Nos contó cómo les habla a sus alumnos universitarios, todo ellos muy jóvenes, de las personas mayores, mostrándoselos en imágenes mediante secuencias de películas donde se reflejan magníficamente los diferentes aspectos del mayor.

 

Mercedes Gallego Ramos, actual Subdirectora de Enfermería del Área Hospitalaria Virgen Macarena, estuvo durante dos años coordinando residencias de mayores. Como buena cinéfila, fue relacionando sus vivencias en estas residencias con referencias cinematográficas.

 

A lo largo del acto, las intervenciones de nuestras tres invitadas fueron alternándose con proyecciones de cortometrajes y secuencias de películas. Los tres cortos proyectados fueron: Setenta, de Paco Torres y Alexis Morante, La primera vez, de Borja Cobeaga y Como la vida misma, de Elvira Tovar. También pudimos contemplar una secuencia de la película La flor de mi secreto de Pedro Almodóvar, donde se nos mostraba a una hija cuidadora (Rossy de Palma) y a una madre dependiente (Chus Lampreave), recibiendo la visita de otra de sus hijas (Marisa Paredes).

 

La experiencia de realizar esta actividad fue muy gratificante para el público asistente, quienes tuvieron la oportunidad de realizar sus preguntas, dudas y reflexiones a las invitadas al acto. Muchas gracias a todos y todas por vuestra asistencia y, en especial, a nuestras invitadas por enriquecernos con sus conocimientos.

 


martes, 26 de abril de 2011

Caperucita Roja (¿A quién tienes miedo?) (Catherine Hardwicke, 2011)



Título original: Red Riding Hood. Dirección: Catherine Hardwicke. País: USA. Año: 2011. Duración: 100 min. Género: Fantástico, Drama, Thriller.

Guión: David Leslie Johnson, Alex Heffes. Fotografía: Mandy Walker. Música: Brian Reitzell. Montaje: Nancy Richardson, Julia Wong. Diseño de producción: Tom Sanders. Vestuario: Cindy Evans. Producción: Jennifer Davisson Killoran, Leonardo DiCaprio, Julie Yorn.

Fecha del estreno: 15 Abril 2011 (España).

 

Reparto: Amanda Seyfried (Valerie), Gary Oldman (padre Solomon), Billy Burke (Cesaire), Shiloh Fernández (Peter), Max Irons (Henry), Virginia Madsen (Suzette), Lukas Haas (padre Auguste), Julie Christie (abuela), Shauna Kain (Roxanne).

 

Sinopsis:

Esta nueva versión del clásico cuento de Caperucita Roja nos relata que durante décadas los habitantes del pueblo de Daggerhorn han mantenido un complicado pacto con el hombre lobo. Sacrifican a un animal una vez al mes para saciar el apetito de la bestia que les atemoriza cada luna llena. Pero bajo una luna de color rojo sangre, el lobo se lleva la vida de un ser humano, aumentando así el precio del pacto. La víctima es la hermana mayor de Valerie, una hermosa joven que acaba de descubrir que sus padres van a casarla con Henry, el heredero de la familia más rica del pueblo. Pero ella está enamorada de Peter, el humilde leñador al que ha amado toda su vida. Para evitar que los separen, la pareja decide fugarse, pero el lobo trastoca sus planes. Los vecinos del pueblo acuden al padre Solomon, un cazador de hombres lobo, para que termine con la bestia de una vez por todas, Pero la llegada de Solomon revoluciona aún más al pueblo cuando les advierte a todos que el lobo adquiere forma humana durante el día y que podría ser cualquiera de ellos. Ahora todos son sospechosos…

 

Comentarios:

No hay mejor terror ni mayor drama social que en el interior de los clásicos cuentos infantiles. Piensen en Hansel y Gretel (¡unos padres tan pobres que abandonan a sus hijos porque no tienen comida que darles!), La cigarra y la hormiga, La Cenicienta, El patito feo o Caperucita Roja. En este último se unen desde las típicas advertencias de los mayores sobre el obligado recelo ante los desconocidos hasta el muy sutil elemento erótico inmerso en el mítico diálogo sobre la enormidad de los elementos corporales del lobo. Es decir, si se cuenta con la debida intención, un texto perfecto para adolescentes con la pubertad a cuestas y el inicio de la curiosidad sexual. Verbigracia: los millones de amantes del Crepúsculo de Stephenie Meyer y de sus versiones cinematográficas. De ahí que esta Caperucita Roja venga dirigida por Catherine Hardwick, directora de la primera entrega de la saga vampírica, que imprime un ritmo constante a través de una puesta en escena donde la cámara, elegante, no para y está envuelta en sus mismas esencias: erotismo de colegio de monjas, romanticismo exacerbado, terror bajo en calorías e irresistible atracción por el peligro, típica de la edad. Un producto con ciertos excesos de lírica de anuncio de perfumes (el humo-niebla, los grandilocuentes travellings con grúa) que, además, no es necesario vender porque... ¿quién no conoce a la tal Caperucita Roja?

Ambientada en un medievo un tanto kitsch, la película mantiene parte de las claves del cuento (incluso tienen la valentía de reproducir el famoso "Abuelita, abuelita, ¡qué orejas más grandes tienes!"), aunque cambie otras cuantas: la niña es una veinteañera; introduce el elemento del hombre-lobo, lo que lleva a una especie de whodunit policial (¿Quién lo hizo? ¿Quién es en realidad el lobo?), y, sobre todo, enfrenta a Caperucita a una doble posibilidad amorosa, el de la carita de bueno y el de la pinta canalla. O sea, un panorama romántico de escuadra y cartabón. (Javier Ocaña)

No Recomendada. 



lunes, 25 de abril de 2011

Marie-France Pisier est morte




Marie-France Pisier, actriz francesa estupenda, acaba de morir a los 66 años. Actuó con Buñuel, Téchiné, Rivette... y participó en la inolvidable trilogía de Antoine Doinel de François Truffaut con Jean-Pierre Léaud y la maravillosa Claude Jade, que también se fue demasiado temprano. Aqui tenéis a los tres en "L'amour en fuite" (El amor en fuga):






domingo, 24 de abril de 2011

Cine quinqui: La estanquera de Vallecas





Ya contamos en el blog con una entrada de Paco Bellido sobre el cine quinqui, a tenor del monográfico que nos ha ofrecido en nuestro Taller de Cine.  Pero hoy voy a detenerme en uno de sus títulos, La estanquera de Vallecas (1987), dirigida por uno de los grandes que ha mirado a este subgénero: Eloy de la Iglesia (1944-2006). La película nos cuenta el intento de atraco de un estanco por parte de Tocho (José Luis Manzano) y Leandro (José Luis Gómez), pero la reacción de la estanquera y el aviso de los vecinos ocasionan que se pertrechen en el establecimiento, teniendo a Doña Justa (Emma Penella) y a su sobrina Ángeles (Maribel Verdú) como rehenes.


Poco a poco, la relación entre los cuatro personajes protagonistas va variando, entablándose una relación que va más allá del síndrome de Estocolmo. Es el reflejo de la solidaridad entre clases: las víctimas pueden empatizar con los atracadores porque éstos son dos pobres desgraciados, víctimas también. Les es más fácil ponerse en su pellejo que en el de la policía, que aquí se muestra brutal y corrupta, o en el de los políticos, interesados en manipular la opinión pública a través de los medios de comunicación.


Destacan las interpretaciones de Emma Penella y de José Luis Gómez, recientemente investido doctor honoris causa por la Universidad Complutense de Madrid.


Quizá trata el tema desde un punto de vista más amable y con buenas dosis de humor, pero no por ello deja de ser un buen ejemplo del cine quinqui, encontrando en ella elementos habituales del subgénero: la ubicación en el extrarradio, el uso del argot propio de los ambientes delictivos, la crítica social, las notas eróticas. Supone una nueva manera de enfocar la marginalidad, evitando el tono moralizante e intentando lograr la empatía del espectador. En mi caso, lo consigue.