lunes, 19 de junio de 2017

Jaen Austen: "Sentido y Sensibilidad". Una modernidad de 200 años

Este año 2017 se celebra el bicentenario de la muerte de Jane Austen (1775-1817). Esta gran novelista británica que vivió durante el periodo histórico de la regencia tiene una corta obra literaria, apenas 8 novelas y varias pequeñas obras de juventud, pero 6 de sus novelas están consideradas de las mejores de la literatura inglesa.
                    


Austen actualmente se ha convertido en un fenómeno de masas, y este relanzamiento de su obra ha sido fundamentalmente debido a las adaptaciones para cine y para televisión de sus novelas, siendo esto especialmente cierto en el mundo de habla hispana, pues ha sido difícil conseguir ediciones en castellano de su obra y gracias al ‘boom’ de adaptaciones realizadas a mediados de la década de los 90 su obra comenzó a difundirse y reconocerse más.  En 1940 el éxito de una película basada en Orgullo y Prejuicio, que fue lanzada en España como Más fuerte que el orgullo, hizo que se recuperasen en nuestro país varias de las novelas de la escritora, aprovechando el tirón cinematográfico, pero fue en los años 90 cuando comenzó la austenmanía tal y como hoy la conocemos, ya que alrededor de las versiones fundamentalmente del cine se ha creado un verdadero mercado de publicaciones y “merchandising”, viajes con rutas austenianas y sociedades de seguidores de la autora en todos los países, que organizan actividades alrededor de la obra escrita y adaptada de la autora.
 

El mayor salto ocurrió en 1995, con la película Sentido y Sensibilidad” de Ang Lee, que obtuvo numerosos premios y reconocimientos, incluyendo el Óscar por mejor guion adaptado para Emma Thompson y otras 6 nominaciones más. En ese mismo año la BBC estrenó una miniserie de 6 episodios de Orgullo y prejuicio, considerada hasta la actualidad la mejor adaptación de la obra de Austen. A ellas siguieron otras adaptaciones de las demás novelas, de 1995 a 1999, dos versiones de época y una moderna de Emma y una versión de Mansfield Park, que no fue muy exitosa e hizo pensar que el interés del público por la obra de Austen había terminado. Más de una década transcurrió desde el primer ‘boom’, hasta que surgió una nueva oleada de adaptaciones, encabezada por la versión de 2005 de “Orgullo y Prejuicio, que fue bastante bien recibida por la crítica cinematográfica y con nominaciones a los Óscar. A ella se sumaron 3 nuevas cintas para televisión  en el 2007, dos miniseries BBC -una en el 2008 y otra en 2009-, y dos películas biográficas, una muy ficticia para cine y otra más realista de televisión. Este segundo ‘boom’, que continua en la actualidad, ya que en 2016 se ha estrenado “Amor y Amistad” una adaptación de la novela Lady Susan, ha hecho que nuevas generaciones conozcan y se interesen en la obra de la escritora y su obra se mantenga de tremenda actualidad interesando a público de todas las edades. Sus obras siguen adaptándose a formatos más modernos y hay versiones de Orgullo y Prejuicio, Sentido y Sensibilidad, Emma y Persuasión en formato de videoblog.


Sentido y Sensibilidad es de las primeras cintas que favorecieron ese gran lanzamiento de Jane Austen y colaboro en popularizar su obra. Esta es su primera novela llamada inicialmente Elinor y Marianne publicada en 1811 y en ella podemos apreciar ya las claves de su obra: la mujer como protagonista y su papel en la sociedad, el detenimiento en las pequeñas cosas de la vida cotidiana, unos personajes que enriquecen sus obras y que son totalmente asimilables a nuestra vida actual: padres egoístas, madres chismosas, ricos orgullosos, clérigos poco caritativos, etc., la descripción de su ambiente social, la burguesía territorial inglesa o la nobleza más baja e insignificante (la llamada gentry) todo ello escrito con una cuidada prosa, en tercera persona y con una ironía presente en todas sus obras.

Ang Lee realizo una maravillosa adaptación de la novela, nos ha presentado de forma delicada y fiel la historia de una familia británica que al perder al padre se convierte en un pequeño mundo femenino, la madre y las hermanas Dashwood, que ha perdido el patrimonio familiar y por ello se ven obligadas a abandonar las comodidades y adaptarse a una situación económica bastante más humilde. Asistiremos a todo tipo de situaciones sociales, desde la convivencia cotidiana en el hogar, invitaciones de vecinos, meriendas campestres, paseos, bailes…desarrolladas tanto en el pequeño mundo provinciano como en el sofisticado ambiente de la ciudad. Todo ello permite vivir el proceso de enamoramiento de las dos hermanas mayores, Elinor discreta pero profundamente enamorada de uno de los cuñados de su hermanastro (La Sensatez o el Sentido) y Marianne, apasionada y expresiva al máximo, enamorada de un joven tan lanzado y alocado como ella (La Sensibilidad). 

Los diálogos en la forma corresponden a su época, pero en el fondo tratan los temas más importantes en las relaciones humanas: amor, respeto, amistad, familia. El guion escrito por Emma Thompson, una gran admiradora de Jane Austen, adapta muy bien la obra original, ha sabido dar algunos matices nuevos y reducir lo necesario para que la historia se vea actualizada. Ang Lee ha conseguido que no sea solo una película de época, pues es moderna, incluso tras los años transcurridos, con unos personajes vivos, actuales, con los que el espectador se puede identificar y a pesar de estar contada de forma lenta, te mantiene atenta hasta el final.

A nivel visual se caracteriza por una cuidadísima estética en la elección de los encuadres,  una puesta en escena sobria y elegante, evitando subrayados innecesarios, contando la historia desde la distancia, por eso nos proporciona unas imágenes de exteriores y de interiores de gran belleza. Abundan los planos generales pausados y las panorámicas, destacando la fotografía de Michael Coulter, y la interpretación de los actores, todos ellos actores británicos de primera fila, pero destaca fundamentalmente Emma Thompson y Kate Winslet y el propio Alan Rickman. La ambientación y el vestuario están cuidados al detalle, la música de Patrick Doyle es preciosa, siempre situada en un plano por debajo de la historia, el director la utiliza para realzar momentos estelares, elegida con mucho acierto. Y a pesar de ser un drama con momentos de tensión casi hasta el final, el sentido del humor británico nos hará sonreír algunas veces.  



Han pasado mas de 20 años ya desde el estreno de esta película, pero a pesar del tiempo transcurrido la obra no ha envejecido, mantiene su interés, su belleza y sigue siendo completamente recomendable.



viernes, 16 de junio de 2017

Los estrenos en Sevilla de 16-06-2017



6 películas se estrenan el 16 de junio 2017 en la cartelera cinematográfica de Sevilla. Dos producciones son estadounidenses, una española, una portuguesa, una filipina y una canadiense. Mala racha de estrenos veraniegos. Muy poca calidad. Además, nos dejan sin editar en Sevilla muchas películas más interesantes que las que se estrenan. Por ejemplo, el documental “Chavela” (Catherine Gund y Daresha Kyi, 2017) sobre la cantante Chavela Vargas; tampoco se estrena el drama “Júlia ist” (Elena Martín, 2017); ni la película colombiana basada en hechos reales acontecidos durante la década de los 70 “La mujer del animal” (Víctor Gaviria, 2016). Tampoco encuentra hueca en la cartelera sevillana la película de Georgia “La vida de Ana” (Nino Basilia, 2016). Cosas increíbles que pasan en nuestra ciudad: Lo peor (lo más comercial) se estrena y lo mejor se nos escapa y hay que irse a verlo a Madrid. Nos da pena no recomendar nada, pero la cosa pinta muy muy mal. Vale, vale, nos quedamos sólo con un estreno.

Cartas de la guerra. (Portugal, 2016). Dir. Ivo Ferreira.
Guerra Colonial entre 1971 y 1973 en Angola. António es un joven soldado que sobrevive como puede en esta cruenta batalla sin fin. Su manera de sobrevivir es enviando cartas a su joven esposa, Maria José, en la que le narra las crónicas de su día a día y los de sus demás compañeros y lo difícil que es aguantar entre tanto dolor y muerte. El joven tiene ilusiones y sueños pese a vivir una guerra, António quiere convertirse es médico y sueña en convertirse en escritor, estas epístolas le ayudan a no olvidar su anhelo, contando lo que vive. Basada en la novela epistolar 'D'este viver aqui neste papel descripto' del célebre escritor portugués António Lobo Antunes y presentada en la Selección Oficial de la 66ª edición del Festival Internacional de Cine de Berlín y elegida por la academia de Portugal para representar al país en los 89º Premios Oscar. Amor y perfecto entendimiento hacia el universo del autor, con una estética tan potente como veraz, con un blanco y negro magnífico. Ferreira adapta a Lobo con personalidad propia, inteligencia y poesía. Recomendada.


Ignacio de Loyola. (Filipinas, 2017). Dir. Paolo Dy y Cathy Azanza.
Película biográfica que narra la historia del creador de la Orden de los Jesuitas, Ignacio de Loyola. Ignacio de Loyola fue un soldado que recibió la llamada de Dios y decidió luchar contra los demonios que tenía dentro de él. El film se centra en la famosa Batalla de Pamplona, sus luchas contra la depresión que casi le llevaron al suicidio, su juicio ante la Inquisición, y su última defensa. La co-producción entre Filipinas y España está dirigida por Paolo Dy y Cathy Azanza, y el guion está firmado por los propios Dy y Atanza. El reparto está compuesto por Andreas Muñoz, Javier Godino, Julio Perillán, Gonzalo Trujillo, Isabel García Lorca, Lucas Fuica, Mario de la Rosa, Jonathan D. Mellor, Rick Zingale, Tacuara Casares, Ben Temple, Imanol Reta, Javier Tolosa, Samuel Pérez, Javier Abad y Aitor Beltrán. La película se centra, acertadamente, en la juventud de Íñigo y no pretende contar toda su vida ni la fundación de la Compañía de Jesús. Una vez presentado el carácter fogoso y aventurero en la primera parte, en la segunda muestra su decisión de seguir los pasos de Jesucristo, y algunas de las dificultades que encontró. La incomprensión/oposición de su familia, o el examen de sus ideas por la inquisición. Un joven poco conocido, Andreas Muñoz, hace un notable retrato de san Ignacio. El resto del reparto es convincente, no suena a falso, tal vez esos trajes -cosidos a mano en filipinas- tengan algo que ver; también ayuda la banda sonora de Ryan Cayabyab. No obstante, la narrativa tiene sus altibajos, tal vez porque la fuente literaria original pesa mucho; la falta de presupuesto se hace sentir dramáticamente en la épica defensa, auténtico esfuerzo por emular el cine épico de aventuras, pero reducidos a un par de trucos informáticos y simples decorados de cartón piedra. Bastantes carencias pero con capacidad para enganchar a algunos espectadores. No Recomendada.


Señor, dame paciencia. (España, 2017). Dir. Álvaro Díaz Lorenzo.
'Señor, dame paciencia' es una comedia familiar centrada en Gregorio, un banquero madrileño muy conservador y con un carácter fuerte. Tras la muerte de su mujer, Gregorio tendrá que cumplir su última voluntad: viajar con sus hijos y sus parejas a Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) para esparcir sus cenizas en el río Guadalquivir. El protagonista tendrá que superar sus prejuicios y aceptar a su variopinta familia. Su hija Sandra está casada con un catalán de pura cepa, que quiere que su hijo vaya a un colegio bilingüe inglés-catalán. Su hija Alicia está saliendo con un hippy que está en contra de la sociedad capitalista, y su hijo Carlos acude al viaje acompañado por su novio, un senegalés asentado en el País Vasco. “Señor dame paciencia” es una mezcla de comedia y drama, y a pesar de que trata de dar más peso al primer género, es de la parte dramática de la que se puede sacar más provecho. Porque en la parte cómica nos volvemos a encontrar con un humor facilón que queda resumido en una sucesión de chistes poco originales que parecen metidos con calzador. Hacer chistes sobre tópicos no justifica no trabajar las bromas, y aquí parece una vaga función de buscar la risa fácil. Además, hay personajes e historias que no trascienden más allá de su imagen (claro ejemplo el de Andrés Velencoso y Bore Buika). La imagen, la luz y los paisajes sí que logran iluminar una producción que brilla poco, y el pueblo de Sanlúcar de Barrameda queda mejor parado que la propia película. Con una casa que parece de exposición, y que se covierte en un personaje más de la trama. Y una furgoneta, al más puro estilo de “Pequeña Miss Sunshine”, de la que esperábamos más presencia al aparecer en los propios carteles promocionales. Con “Señor dame paciencia” estamos ante una historia que no sorprende, ni cuenta nada nuevo; unos personajes que ya hemos visto muchas veces, y un guión que nos lleva a un desenlace poco trascendental. Si el público no va en busca de algo diferente o sorprendente puede llegar a entretener, pero quizás la solución no sea hacer lo mismo una y otra vez, sino explorar nuevas formas de comedia y traer a la cartelera productos atractivos y novedosos que ayuden a nuestro cine patrio. No Recomendada.


París, puede esperar. (USA, 2016). Dir. Eleanor Coppola.
Eleanor Coppola, esposa de Francis Ford, enorme retratista del tormento cinematográfico de su marido durante el rodaje de Apocalypse now, documentalista esporádica y esposa a tiempo completo, ha decidido debutar en la ficción cinematográfica a los 81. Y además, con una película evidentemente autobiográfica, con numerosos paralelismos con sus propias vidas, la suya y la de Francis, en la que ha volcado puntuales interioridades y lamentos, pero en la que acaban despuntado los detalles más superficiales por encima de los trascendentes. “París puede esperar” es una comedia dramática ligera que, en el fondo, ha preferido ser gastronómica y turística en lugar de existencial y social. Era una opción, y es la suya, pero nunca la más interesante. Partiendo de aquel gran documental sobre el infierno de jugar a retratar Vietnam para convertirse en Vietnam, “Corazones en tinieblas” (1991), conformado por Eleanor a partir de documentos filmados en el rodaje de “Apocalypse now”, y también de los primeros minutos de “París puede esperar”, donde los álter ego de ambos cónyuges interactúan en el Festival de Cannes, no es difícil deducir su papel en la vida del director de “El padrino”. Otro sostén inigualable y casi invisible, sin pedir nada a cambio. Y todo lo que tiene que ver con esto en la película es bien interesante, a pesar de que la puesta en escena de Eleanor sea entre convencional y tosca, y se haya hecho acompañar de una espantosa banda sonora de Laura Karpman. “París puede esperar” es una película de carretera de trayecto físico evidente, incluso algo reiterativo, y trayecto moral bastante más dudoso, en la que una esposa fiel y un amigo de su esposo, playboy al viejo estilo (clásico, dirán algunos espectadores; caduco, decadente y patético, dirán otros), recorren el camino entre la Costa Azul y París en medio de una sobredosis de turismo gastronómico. Y ese es el problema: que a Eleanor se le ha ido la mano con la guía de viajes culinaria, en lugar de ahondar en las entrañas de un personaje al que, a pesar de todo, y como siempre, pone calor, clase y talento Diane Lane. No Recomendada.


Baywatch: Los vigilantes de la playa. (USA, 2017). Dir. Seth Gordon.
Remake de la popular serie de los años 90 protagonizada por socorristas que se encargan de la seguridad de una playa en Santa Mónica. En esta ocasión, el estricto socorrista de la vieja escuela Mitch Buchannon (Dwayne Johnson) deberá trabajar mano a mano con Matt Brody (Zac Efron), un divertido y libidinoso ex nadador olímpico joven, al que le gusta ir contra la autoridad y saltarse las normas. Juntos formarán equipo y descubrirán una trama de delitos locales que amenazan el futuro de la bahía con su destrucción a manos de un poderoso empresario del petróleo. A ellos se les unirá el resto de vigilantes de la playa. La película está dirigida por Seth Gordon, quien se pone al frente de la adaptación al cine de la mítica serie de los 90. Protagonizada por Dwayne Johnson junto a Zac Efron, cuenta además en su reparto con Priyanka Chopra, Alexandra Daddario, Kelly Rohrbach y dos estrellas de la serie original: Pamela Anderson y David Hasselhoff. Si hay algo que se le puede reconocer a esta nueva versión de ‘Los vigilantes de la playa’ es la honestidad. Con tan solo sus primeros 15 minutos de metraje, la película ya nos deja claro que aquí no hay nada que rascar. Chistes sobre gordos, absurdas demostraciones de músculo, culos a cámara híper lenta y varios minutos dedicados a un gag de un pene encajado en un tablón. Todo ello para dar comienzo a una película que, aun así, logra encontrar a cada minuto nuevas formas de resultar ridícula. Es cierto que hay varios momentos que logran sacarnos alguna sonrisa. Siendo, en su mayoría, aquellas ocasiones en las que la historia deja de tomarse en serio a sí misma, y se dedica a hacerse una auto parodia. Sin embargo, estos momentos suponen la excepción al tono general de la película. Y nos hacen preguntarnos qué podría haber sido de esta versión si hubiera apostado de lleno por reírse de sí misma. Nadie debería esperarse demasiado de la nueva ‘Los vigilantes de la playa’. Ni el material original era bueno, ni lo que nos habían mostrado hasta ahora nos daba la más mínima esperanza. Solo nos queda esperar hasta que la saga se ahogue, y confiar en que nadie intente volver a rescatarla. No Recomendada.


Cosecha amarga. (Canadá, 2017). Dir. George Mendeluk.
Situada en pleno crecimiento del poder de Stalin en Rusia, este drama bélico basado en hechos verídicos nos acerca a la resistencia Ucraniana frente a la tiranía de la Unión Soviética a través de un romance entre un joven que decide luchar por su país y su amada que continuará con la resistencia. Con la promesa de volver a reunirse, ambos lucharán no sólo contra la guerra, sino contra el mayor enemigo al que se enfrentó Ucrania en 1933: el hambre. La terrible verdad que escondió Rusia para continuar en el poder a través de explotar los recursos alimenticios de Ucrania se revela en esta película histórica con personajes que lucharán por preservar la libertad, pero por encima de todo, lucharán por el amor. Protagonizada por Barry Pepper, Max Irons, Richard Brake, Tom Austen, Samantha Barks y Terence Stamp. Una lección torpe de historia ucraniana donde política, romance, fe y hambruna se mezclan en una sola albóndiga deforme. No Recomendada.

viernes, 9 de junio de 2017

Los estrenos en Sevilla de 9-06-2017



7 películas se estrenan el 9 de junio 2017 en la cartelera cinematográfica de Sevilla. Tres producciones son estadounidenses, tres francesas y una española. Seguimos con una cartelera plagadas de estrenos mediocres. Llega el verano y el nivel baja considerablemente. Habrá que esperar a los cines de verano para volver a ver los grandes estrenos de la temporada. Esta semana sólo una recomendación y tampoco para “tirar cohetes”.


Testigo. (Francia, 2016). Dir. Thomas Kruithof.
Thomas Kruithof debuta como director con “Testigo”, un thriller político y algo kafkiano, donde un hombre solitario y corriente se ve envuelto en un poderoso complot. “Testigo” se hace eco de importantes producciones de espías de la historia del cine como “La Vida de los Otros” (2006) de Florian Henckel von Donnersmarck o “La Conversación” (1974) de Francis Ford Coppola. Todas tienen como denominador común tratar el tema del seguimiento externo y de la violación de la privacidad, sin embargo, Thomas Kruithof añade un tono y un brillo especial que la hace ser diferente. Uno de los aspectos más interesantes de “Testigo” es la forma de gestionar las escuchas telefónicas. En una sociedad de grandes avances tecnológicos, Thomas Kruithof y su guionista Yann Gozlan tienen la brillante idea de retornar al mundo analógico, no se utiliza ni internet ni sofisticados ordenadores sino una máquina de escribir y cintas de casette. Una eficaz forma de evitar el robo de información relevante por hackers informáticos tan en boga en las portadas de los periódicos de todo el planeta, sobre todo, tras las Elecciones a la Presidencia de Estados Unidos y Francia. En la trama de “Testigo”, tanto las condiciones laborales y los medios arcaicos que utiliza Duval como el desarrollo de los acontecimientos contribuyen a crear una atmósfera típicamente kafkiana donde se nos aparece un mundo complejo, en el que Thomas Kruithof mezcla de forma brillante la intriga con multitud de situaciones angustiosas y absurdas que rozan a veces lo surrealista. Recomendada.


Pieles. (España, 2017). Dir. Eduardo Casanova.
Tras dirigir una serie de cortometrajes entre los que se encuentran 'Ansiedad', 'Amor de madre', 'Fumando espero' o 'La hora del baño', el actor Eduardo Casanova debuta dirigiendo un primer largometraje llamado 'Pieles'. Si la cámara de Diane Arbus se postraba ante el cuerpo del monstruo como ante la presencia de un aristócrata y el fotógrafo Joel-Peter Witkin afirma buscar en la carne deforme la presencia de lo sagrado, Eduardo Casanova propone en su ópera prima otra manera de mirar de frente aquello que los discursos dominantes relegan a un territorio de exclusión: los personajes de “Pieles” son, a lo Pierre et Gilles, ángeles caídos del firmamento del deseo condenados a vivir en un burdel/infierno, pintado en tonos rosa-queer, que los oferta en un surtido catálogo de perversiones sexuales para apetitos patológicos. En un prólogo que ya despliega toda la malsana poesía que recorre esta película desestabilizadora y profundamente política, una madame desgrana el ideario que sostiene el cruel orden social donde la belleza (o la normalidad) segrega a la diferencia para su explotación inmisericorde, porque, a fin de cuentas, hay gente que ha nacido para sufrir… Por lo menos hasta que llegue el momento de rebelarse contra la Casa del Dolor, como las criaturas de “La isla de las almas perdidas” (1932). “Pieles” encarna, pues, un gesto de rebelión, una violenta toma del Palacio del Afecto con el ariete de una aparente comedia cruel que acaba mutando -¡y cómo!- en desgarrado melodrama. Ni siquiera la obsesión por lo excrementicio y lo anal que puntúa la delicada estética de la película es gratuita: de lo que se trata aquí no es tanto de mirar al abismo de frente como de dejar que sea el propio abismo quien escrute a la platea desde la pantalla. En ocasiones, Casanova recurre a una concisión conceptual que podría recordar a los relatos del japonés Yasutaka Tsutsui, como en el sencillo juego de inversiones de la discusión entre el personaje con el rostro deformado de Candela Peña y su amante –“Solo me quieres por mi físico”- o en el demoledor momento en que el padre de la chica con cara de culo, a la que da vida una arrojadísima Ana Polvorosa, le regala a esta una máscara de unicornio que es recibida como una puñalada en el corazón. Depurando de manera espectacular el tono y escritura de su ya llamativa obra en cortos, Casanova cae de pie en proezas tan suicidas como la de intentar conmover a través de una alambicada historia con pedófilo dentro. Hay mucha luz y mucho genio en esta película lacerante y retorcidamente hermosa…  Recomendada (con reservas).


La momia. (USA, 2016). Dir. Alex Kurtzman.
Pese a haber sido enterrada en las profundidades del desierto y haber sellado su tumba, una antigua princesa de Egipto (Sofia Boutella) regresa de entre los muertos. Le arrebataron su destino injustamente, la momificaron, pasaron los siglos y ahora la momia ha despertado en nuestra época. Su despertar demuestra que existe una maldad oculta que ha crecido con el paso de los siglos hasta límites insospechados. Desde las arenas infinitas de Oriente Medio, hasta unos laberintos subterráneos desconocidos bajo la ciudad de Londres, 'La Momia' ofrece una nueva versión del monstruo clásico. El reboot es interpretado por Tom Cruise, Annabelle Wallis y Sofia Boutella. Completan el elenco confirmado hasta el momento Jake Johnson, Marwan Kenzari, Courtney B. Vance y Dylan Smith. La dirige Alex Kurtzman, quien también la produce junto con Chris Morgan. Con esta película se abre el Universo de los monstruos clásicos de Universal.  La película cae en una serie de sobre explicaciones y justificaciones que buscan proveer información del famoso “Dark Universe”, centrándose en intentar darle forma a ese universo, pero descuidando la narración de la película en cuestión, la cual cae en una narración desprolija, atiborrada de un exceso de escenas plagadas de efectos especiales, perdiendo el foco y tornándose por momentos aburrida. La película termina por desaprovechar a una estrella como Tom Cruise, siempre efectivo en películas de acción y al cual se percibe incómodo, con una inexistente química con su compañera Annabelle Wallis, y un Russell Crowe como el Dr. Jeckyll casi metido con calzador en la historia, habrá que esperar para ver cómo se desarrolla el Dark Universe tras este incierto comienzo. No Recomendada.


American Pastoral. (USA, 2016). Dir. Ewan McGregor.
Basada en la novela homónima del mismo nombre de Philip Roth, ganadora en 1997 del Premio Pulitzer, supone el debut como director de Ewan McGregor. Esta película sobre la historia de una familia americana cuya existencia se derrumbará por la agitación social y política del momento, se presentó en la Sección Oficial del pasado Festival de Cine de San Sebastián. Seymour Lvov, “el Sueco”, es un exitoso hombre de negocios con una vida perfecta que ve como su estabilidad familiar peligra por la turbulenta situación política estadounidense de la década de los 60. La tormenta se desata cuando su hija Merry desaparece tras ser acusada de cometer un acto violento. Lvov se dedicará a buscarla y a reunir a su familia. Lo que descubre remueve sus cimientos, forzándole a mirar más allá de la superficie y afrontar el caos que está forjando el mundo a su alrededor: ninguna familia americana volverá a ser la misma. El guion de John Romano se centra demasiado en la búsqueda de la hija desaparecida y en los esfuerzos inútiles de su padre por localizarla. La radicalización de Merry parece sorprendente y poco natural ya que apenas profundiza en sus causas, además, la función de la terapeuta que contratan los padres es tratada de forma escueta y meramente decorativa. Todo ello provoca que hayan muchos cabos sueltos debido a las muchas preguntas que deja sin respuesta. En general, la película resulta bastante insulsa con un ritmo de la narración lento. La historia, a pesar de tener muchos ingredientes dramáticos apenas resulta conmovedora y emotiva. Quizás Ewan McGregor no sea la opción ideal como actor para interpretar el papel de “el Sueco”, entre otras cosas porque su apariencia física difiere bastante de la descrita en la novela, además no logra transmitir la tragedia de un hombre cuya vida se derrumba sin poder hacer nada por evitarlo y, se le siente algo restringido en su interpretación.  Asimismo el personaje de “el Sueco” no parece un individuo de carne y hueso sino algo demasiado perfecto que no tiene debilidades, no cae en tentaciones (en la novela no es exactamente así), no es racista y su mayor error es que ama demasiado a su hija. American Pastoral carece de reflexión social, no conmociona, y lo que es para mí más importante, la falta de empatía con la obra de Philip Roth. Lo mejor, las interpretaciones del elenco de actores que rodea a Ewan McGregor destacando a Jennifer Connelly, Dakota Fanning y el toque de humor de Peter Riegert. No Recomendada.


Una policía en apuros. (Francia, 2017). Dir. Dany Boon.
Johanna Pasquali es una chica normal con gustos normales, y además es policía. Pero ojo, no es la típica policía: es olvidadiza, torpe y distraída. Con unas características así, siempre queda relegada a los trabajos más aburridos, como a poner multas de tráfico o investigar pequeños hurtos en tiendas. Sin embargo, tiene otras muy buenas cualidades, como una gran intuición policial, una magnífica puntería y muy buena habilidad para el combate cuerpo a cuerpo. Pero tiene un sueño, un sueño muy especial: convertirse la primera mujer integrante del grupo especial de élite RAID. Se trata de la unidad de élite de la policía francesa, donde vivirá muchas aventuras y tendrá que demostrar a sus compañeros que es tan válida como cualquier hombre para ingresar en el cuerpo. Esta comedia francesa ha sido escrita, dirigida y protagonizada por Dany Boon. La comedia popular y la parodia policial, fusión clásica en cualquier país desde el cine mudo y el slapstick, tienen un nombre propio en Francia: Louis de Funès y su serie de películas sobre el gendarme de Saint-Tropez, creadas para regocijo de sus fans entre 1964 y 1982. Un tipo de humor que en los últimos años se ha empeñado en resucitar Dany Boon, parece que su legítimo heredero, al menos en la cuestión del tirón entre el público. Desde “Bienvenidos al Norte”, Boon viene explotando tanto el elemento paródico como los contrastes entre ciudadanos y entre géneros, y aunque ya homenajeó al guardia De Funès en la nefasta “Nada que declarar” (2010), reincide de nuevo con “Una policía en apuros”, esta vez virando un tanto el modelo desde el francés hacia el americano, y acercando su nueva película tanto a la ochentera saga estadounidense “Loca academia de policía” como a la lamentable “Miss Agente especial”, parodia de espías al servicio de Sandra Bullock, con incrustaciones de otra reciente desmitificación, la de Espías, protagonizada por Melissa McCarthy. Como ya ocurría con las películas de Bullock y McCarthy, hay en “Una policía en apuros” una sobredosis de producción que la distancia de la ingenua miseria intrínseca de De Funès, y la aproxima en cierto sentido al poderío en la factura técnica y al engranaje narrativo de lo ridiculizado, articulándose así como parodias que utilizan la fuerza del presupuesto para acabar diferenciándose poco de sus modelos presuntamente serios. Si además el guion, también de Boon, se llena de chistes malos sobre el contraste entre mujeres y hombres y la lucha de sexos, y a mitad de película se añaden unos cuantas líneas homófobas ("¿Quién hace de mujer y quién de hombre entre vosotros?"), junto a una ridícula sobreactuación de Yvan Attal, el resultado es, una vez más, simplemente aciago. No Recomendada.


El sueño de Gabrielle. (Francia, 2016). Dir. Nicole Garcia.
Drama de época protagonizado por Marion Cotillard, Louis Garrel y Àlex Brendemühl. Las aguas de un río fluyen bajo el sexo de Gabrielle en el octavo largometraje de Nicole Garcia, dejando claro que, a diferencia de la breve novela en la que se basa, aquí la voz narrativa va a ser confiada al impetuoso deseo de su protagonista, mujer capaz de vivir el amor con una de esas intensidades capaces de alterar la percepción y transformar la realidad. Si en “Mal de piedras”, la italiana Milena Agus proponía contemplar la desaforada vehemencia romántica de Gabrielle a vista de nieta, como quien intuye, en una foto antigua, un aire más puro o el penetrante sabor que las frutas del presente ya han perdido, Nicole Garcia prefiere, en su lectura, que hablen los sentidos de su protagonista y que sean ellos los que determinen la escritura eminentemente sensorial de su película. La fragilidad de Marion Cotillard se convierte en un instrumento fundamental para transmitir el fuego interior de ese personaje, cuya familia no deja de sancionar como anomalía. El modo de domesticar esa anomalía será el matrimonio arreglado con un jornalero español, que Álex Brendemühl convertirá en una presencia tan afectuosa como opaca… hasta que el desenlace revele ese espesor que el actor ha sabido modular, casi en silencio, a lo largo de todo el metraje. Una temporada de convalecencia en un balneario lanzará a Gabrielle en brazos de un militar que Louis Garrel transforma en la última palabra en fantasías románticas en torno a la figura del amante moribundo. “El sueño de Gabrielle” compromete su coherencia en su tramo final, cuando lo que hasta ese momento había sido guiado por el deseo irracional recurre, paradójicamente, a la racionalidad para atar cabos. Compensa el desengaño que ahí la luz caiga sobre el tercer personaje en discordia, revelando otra forma, serena pero profunda, de amar. Tiene aroma a cine viejo en el peor sentido, es visualmente académica. Lo mejor es la interpretación de  Cotillard. Pero no es suficiente. No Recomendada.


Capitán Calzoncillos, su primer peliculón. (USA, 2017). Dir. Marie Noëlle. 
Película de animación que nos habla de dos niños (Jorge Betanzos y Berto Henares) muy gamberros que disfrutan haciendo trastadas en su colegio y dibujando cómics. Un día, el Señor Carrasquilla, el director, cansado de tantas travesuras, decide separarlos para acabar con su amistad, y con ella, con las bromas. Horrorizados ante tal idea, Jorge y Berto hipnotizan al director con su anillo mágico, y deciden convertirlo en el personaje de uno de sus cómics: el Capitán Calzoncillo, un superhéroe bondadoso y que siempre va en ropa interior, que termina por convertirse en un gran problema. Todo se sale fuera de control, y los amigos no pueden detenerlo. Pero lo peor está por venir: su nuevo profesor es en realidad un villano con un malvado plan secreto. DreamWorks Animation había ofrecido en esta temporada películas (Trolls, El bebé jefazo) divertidas y diferenciadas de su producción tradicional que copiaba los modelos de Disney y reincidiendo además en hacer más melodrama moralista y aventura mejorable en imagen real. Esta última propuesta es más original y se trata de la adaptación de presumiblemente un tebeo protagonizado por dos niños, amigos íntimos hasta extremos románticamente amorosos, que se empeñan en hacer travesuras para exasperar al severo y malhumorado rector de su instituto. Lo más lograda consiste en hipnotizarle y hacerle creerse un superhéroe: si Superman y compañía visten leotardos, él vestirá slip y una cortina a modo de capa. El nivel de esta caricatura es lo más de una broma de caca, culo, pedo, pis que es, por supuesto, infantiloide pero, lo que tiene delito, carente de la menor gracia, aunque sea ingenua. Los gags dan vergüenza ajena incluso al público infantil. No Recomendada.